Fanny Pamela Cortez Vega, es una reconocida tatuadora originaria de Tampico que con mucho esfuerzo ha logrado obtener 12 años de experiencia, pues ha superado el rechazo inicial por ser mujer en un campo dominado por hombres.
Hoy es una figura destacada en la industria del tatuaje, con una reputación que ha trascendido a ciudades como Monterrey, Ciudad de México, Guadalajara, Puebla y Querétaro.
En sus inicios, enfrentó prejuicios y un bajo volumen de clientes, pero con esfuerzo y dedicación, ha logrado tatuar a unas mil personas.
Cortez Vega comparte que, en sus primeros días, solo tatuó a dos personas, y recuerda los tiempos difíciles cuando la gente dudaba de sus habilidades por su género.
La tatuadora también destaca el valor emocional de su trabajo. Tras perder a su hijo, encontró consuelo en los tatuajes, entendiendo su función terapéutica y simbólica para sus clientes.
Describe el proceso de tatuar como un ritual íntimo, donde se intercambian pensamientos y sentimientos profundos.
Además de su carrera en el tatuaje, tiene formación en enfermería, lo que le permite garantizar altos estándares de higiene y seguridad.
En su tiempo libre, Fanny se dedica a elaborar mandalas y ha ampliado su conocimiento en áreas espirituales y energéticas.
Recomienda a quienes desean hacerse un tatuaje investigar bien al artista y estar seguros de su decisión, especialmente en temas tan personales como tatuarse el nombre de una pareja.
